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NEVADOS Y PAISAJES

El Altiplano y las montañas se abren como un mundo que se recorre con calma y con respeto.

Dieter März

Llegó a Bolivia en 1968, donde desarrolló una profunda pasión por sus paisajes, su gente y su cultura. Fue un fotógrafo aficionado cuyo principal impulso fue documentar a través de sus viajes y su mirada curiosa. Con el tiempo, exploró el país con gratitud y sensibilidad. Su nobleza, su humor discreto y su generosidad dejaron una huella en quienes tuvieron la fortuna de cruzarse con él.

Tres niños sentados entre flores silvestres frente a una montaña rocosa.
Hombre y niña sentados entre flores silvestres, con montañas al fondo.

Valioso acervo fotográfico formado por más de 10.000 fotografías que nos acerca a 50 años de viajes por Bolivia.

Tiras de negativos en blanco y negro con paisajes, cactus y retratos de una niña.
Cordillera nevada detrás de una laguna del altiplano bajo un cielo nublado.

El Altiplano y las montañas aparecen aquí no sólo como paisaje, sino como memoria, descubrimiento y asombro.

Velero navegando por una laguna del altiplano con la cordillera nevada al fondo.
Retrato de Dieter März con traje gris y corbata.

Archivo

Una colección privada marcada por la fascinación de descubrir un país, de retratar lo nuevo, captar paisajes y personas.

Paisaje del altiplano con montañas nevadas en el horizonte durante el atardecer.

Colecciones

La fotografía fue una experiencia profunda de contemplación.

Nevado iluminado por la luz rosada del atardecer sobre el paisaje altiplánico.

Cada fotografía nace de esa relación íntima con el paisaje: caminarlo, observarlo sin prisa, descubrir en sus detalles una belleza que se revela.

Colibrí de plumaje verde azulado volando junto a flores anaranjadas.

El club Ayar Uchu permite reconstruir parte de la historia del volovelismo en Bolivia durante la década de 1970.

Planeador CP-922 junto a dos personas en una pista del altiplano, con un nevado al fondo.

Un territorio de infinitas historias. Cada calle, cada mercado y cada esquina tiene su propio pulso, y él sabía reconocerlo.

Tráfico vehicular y peatones en una calle concurrida de La Paz.